Ya estamos cerca de finalizar septiembre. La vuelta a la rutina está siendo dura, todavía estamos viendo como nos vamos adaptando a los nuevos horarios, a las rutinas y a la nueva realidad. Mi hijo pequeño está dando sus primeros pasos y la mayor ya está de nuevo en el colegio. Esta semana comienza de pleno las dos extraescolares que tiene. No es mucho, pero al menos son unas horas en la semana que la niña está ocupada por la tarde y nos permitirá dedicarnos a otra cosa. Se está haciendo duro esto de la bipaternidad… la mayor todavía requiere mucha mirada y el bebé todavía requiere mucha presencia física. Soy consciente de que solo es cuestión de tiempo pero aún así la mayoría de días termino muy cansado.
Esta es la tercera vez que me pongo a escribir este post, me está costando mucho encontrar un espacio. Supongo que es la muestra de los días que estoy viviendo.
En casa nos estamos esforzando en tener más orden, en sistematizar las cosas y de esta manera tener un poco menos de carga mental. Aún así me está costando muchísimo. Cuando tengo tiempo libre de críos es después de que se hayan dormido (sobre las 21 horas) pero después de eso tengo poca energía para hacer nada. Por las mañanas al levantarme tengo esa energía y pienso en todas las cosas que podría hacer. Pero lo que digo, después salgo de dormir a los peques y todavía tengo obligaciones que hacer como preparar la comida del día siguiente o recoger la cocina y el comedor… después de eso tengo ganas cero de hacer nada que no sea desconectarme mirando el móvil. Tengo que romper con ese patrón. Sé que será un gran avance si lo consigo y repercutirá en más bienestar y sensación de logro.

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