Mi rincón en Internet auto-alojado



  • Entramos en mitad de año

    Hemos ya entrado en junio y con él el último mes que trabajo antes de vacaciones. Bueno, en realidad trabajaré la primera semana de julio pero como la semana de San Juan me la cojo libre en sí solamente me queda un mes. Se me está pasando este medio año bastante volando. Esa fugacidad todavía la veo más patente en mi hijo pequeño, que ya gatea y no para de querer ponerse de pie donde puede, con apenas 7 meses y medio. Estoy disfrutando muchísimo de esta bipaternidad, con la polaridad de cuidados y dedicación que supone tener una primera con 5 años y un bebe de unos meses. Tengo la suerte de permitirme trabajar menos y pasar más tiempo con uno y otra. Me espera un verano totalmente dedicado a la familia, a mis peques y a mi mujer. Tenemos algunas salidas programadas y tenemos que planificar alguna más. Pero en cualquier caso no volveré a trabajar hasta septiembre, todo un lujo.

    En el día a día vamos haciendo, absorbidos por el caos diario y la incapacidad de mantener el orden y la limpieza. Hacemos lo que podemos, sin duda, pero necesito hacer más. Espero que estas vacaciones pueda encontrar la manera de mejorar las rutinas y poder dedicar más tiempo a todas esas cosas que he tenido que tener aparcadas tanto tiempo. Y ya que pido, encontrar también la manera de mejorar los procesos y las rutinas para reducir el desorden, el descontrol y, por extensión, el malestar.

    En fin, solo quería hacer una pequeña entrada por si más adelante no tengo tiempo ganas de compartir nada más.

  • Rodeado de virus y leyendo a Lovecraft

    Rodeado de virus y leyendo a Lovecraft

    Más de veinte días después me pongo a escribir alguna cosa. Flipo como van pasando los días y cómo se me complica todo. Llevamos una semana bien dura, de proceso vírico con un adenovirus. Primero cayó mi hija el pasado sábado 16. Y ahora tengo a mi otro hijo y a mi mujer. Mi mujer es la que se está llevando la peor parte, con fiebre, malestar, tos, dolor de garganta y conjuntivitis vírica. De hecho esta tarde vamos a consultar a oftalmología porque le está empeorando. En fin, yo después de más de una semana de exposición al virus sigo sin síntomas (más allá de haber tenido bastantes mocos). Espero que siga así y pueda seguir cuidando a mi familia.

    Tengo bastante abandonado el blog, hay momentos en los que me gustaría y necesitaría escribir pero el día a día me come y no encuentro espacios para ello. El poco tiempo que tengo a solas lo dedico a leer. Por cierto, ayer terminé de leer “Los sueños de la casa de la bruja” de Lovecraft i la verdad es que me dejó con muy mal cuerpo. Sobre todo por la muerte que se produce al final, por la manera de morir en realidad. Me gustó mucho el libro, eso sí. Hasta ahora los relatos que había leído de Lovecraft terminaban “bien”. Bueno, terminaba más o menos con un desenlace que no era fatal, la persona podía quedar marcada de por vida o incluso demente, pero al menos podía contarlo. Pero en este relato el cierre es duro, sin esperanza, como en las partidas de rol que recuerdo, el protagonista terminaba muerto o loco. Y es que eso lo transmite perfectamente el autor… hay conocimiento que el ser humano no debería intentar alcanzar, nuestra mente humana no es capaz de sobrevivir a ciertas verdades, a la complejidad del universo. Seguiré con “El monstruo en el umbral”.

    También terminé de leer la semana pasada “La sombra sobre Insmouth”, ese relato me parece de diez, la historia, el ritmo y el desenlace. Es cierto que lo resuelve rápidamente en poco más de una página y que se percibe como un poco abrupto. Pero me parece una salida muy digna porque al final refleja la realidad humana. No todo va a ser siempre repulsa al mundo de los mitos, porque bien hay cultistas, no? Pues eso, no digo nada y lo digo todo xD.

    Otro tema recurrente es el de la ROM del móvil, me lo estuve planteando pero me pudo la pereza… cambiar de ROM es tal lío que prefiero dejarlo como está aunque mi idea sea mantener el móvil por lo menos hasta las próximas navidades, que quizá me da por cambiar de dispositivo. Lo que sí que no debería demorar más es el cambio de la batería. En fin, hago lo que puedo. Suficiente.

    Y poca cosa más, sobreviviendo. Prefiero escribir posts de noche, tranquilo y solo, me da la impresión de que tienen más profundidad y reflexión. Pero al menos escribo algo.

     

    PD: madre mía qué mal rollo de imagen me ha generado la IA… mi familia bajo la influencia maligna de los poderes de Cthulhu… (lo más inquietante es lo certero de las edades…).

  • En la soledad

    En la soledad de la muchedumbre,
    el ensordecedor rumor entumece los oídos.

    Tiempo abyecto que destruye el deseo de estar en otro lugar.

    Despersonaliza y apaga el alma.

    Ya no eres tú, solo una masa informe que nadie reconoce.

  • Entramos en mayo y sigo en supervivencia

    Entramos en mayo y sigo en supervivencia

    Pues ya estamos en mayo. El año sigue su curso, de manera inexorable con el paso de los días. Mis días van pasando con los altibajos propios de la bipaternidad, donde no existen los días tranquilos y desconectados. Siento que todos los días estoy batallando por mantener el orden y la limpieza en casa (además de la cordura), a pesar de tener intención de querer rendirme al caos y al desorden. Mi mente se ve asaltada por pensamientos de desasosiego cuando veo todas las cosas pendientes que hay que hacer y mis ganas de hacerlas se ven truncadas por tener que estar jugando o cuidando a mis hijes. Estar presente es maravilloso, pero trae una factura emocional y mental que no todos están dispuesto a pagar. Necesito encontrar tiempo para mí que me permita generar esa moneda necesaria para pagar dichas facturas.

    La nueva batería del móvil sigue sin ser cambiada y sigo sin poner LineageOs a mi móvil. También está parada la impresora 3D y tengo cosas pendientes que quiero imprimir. Al menos puedo decir que he ido leyendo y tras terminar “El caso de Charles Dexter Ward” (el cual me hizo reconectar con la magia y me sumió en un interés creciente por el ocultismo), me leí “El horror de Dunwich”. Este relato me gustó especialmente porque me recordó a una partida de rol, con toda la atmósfera extraña, el anti-héroe que busca derrotar al mal de manera académica… sublime. Después leí “La ciudad sin nombre”, el cual me pareció curioso pero tampoco espectacular. Y ahora he comenzado “El ceremonial” (también bastante corto). Cuando lo termine estoy por releer “La sombra sobre Insmouth”. Y también me gustaría releer “El Hobbit” (cambiando de género). Ir leyendo, eso es lo importante, mantener el hábito. Y me doy cuenta de que me está siendo más fácil mantenerlo leyendo cosas cortas.

    En fin… poca cosa más, queda poco para las vacaciones (un par de meses) y después estaré un tiempo largo sin trabajar. ¡Qué ganas!

  • Quietud forestal

    En la crepuscular puesta de sol urbana,
    sueño con tardes que se extinguen,
    rodeado de tierra, árboles y hojas.
    Nada de cemento,
    olor a tubo de escape,
    Ni ruido de tráfico rodado.

    Solamente el sonido del bosque,
    el tremolar de las hojas
    y mi respiración.

  • Medio año después, sigue el modo supervivencia

    Medio año después, sigue el modo supervivencia

    Semanas complicadas en las que no me he podido poner a escribir. Los días me atropellan y las obligaciones se me acumulan. Lo único que saco tiempo para hacer es seguir leyendo, algo bueno, pero no suficiente para alcanzar mi bienestar mental. Se aproximan los meses de verano y tenemos que empezar a valorar qué hacemos. El concepto camping es lo que quizá se ajusta más a nuestra realidad este año, para no quedarnos en casa sin ir a ningún sitio.

    Cambiando de tema, me compré una mirilla electrónica de esas que detecta y avisa cuando alguien pasa o se pone delante de la puerta. Valoramos que puede ser una medida disuasoria útil. Es de la marca ezviz y todavía tengo que acabar de ajustar el funcionamiento. La puerta de casa está en el otro extremo del piso y la wifi llega muy mal, he puesto un repetidor wifi que tenía por ahí sin usar pero veo que no acaba de ser suficiente. El otro día compré un repetidor wifi que recibe internet por cable ethernet (el cual provee desde un PLC) y después genera un punto de acceso wifi. Me tiene que llegar pero ya tuve uno que acabó muriendo y funcionaba bastante bien. El rollo es que justo este enero hizo los 2 años y no preocupé de reclamarlo… así que ya lo he tirado a la basura. Espero que con este tenga mejor suerte.

    Otra cosa que tengo pendiente desde diciembre es cambiar la batería del móvil…. Dejo el móvil cargando por la noche y en la mañana me lo saco al 100% pero luego al medio día estoy por debajo del 50% y veo necesario darle otra carga por si me tengo que quedar el parque con la niña. De no hacerlo me quedo prácticamente sin batería. Madre mía, que desastre y qué poca prioridad le doy a mis cosas. Y otra cosa es que quería cambiar el sistema a LineageOS también… otra liada con la que no me quiero poner. Pero mi móvil se ha quedado en LineageOS 2.016.0 Estable con parche de seguridad de noviembre de 2025. En cambio con la custom ROM hay versión de este mismo mes… creo que algo necesario para seguir alargando la vida del móvil. Aunque me dé mucha pereza borrarlo todo es algo que debería hacer.

    Tengo también pendiente varias cosas que quiero imprimir en 3D… es como que no tengo el espacio ni el tiempo para ponerme… Estoy pasando una época ahora mismo de estar muy absorbido por la paternidad y el cuidado de la casa (quitando al día las horas de trabajo). En fin, después de seis meses de bipaternidad creo que puedo decir que sigo en modo supervivencia… Lo bueno es que sé que todo es temporal y que todo pasa, vendrán tiempo más tranquilos.

  • Atrapado por la febril y oscura influencia de los mitos de Cthulhu

    Atrapado por la febril y oscura influencia de los mitos de Cthulhu

    Mediados de abril, los días pasan, las semanas acompañan. Mi segundo hijo ya tiene seis meses y el tiempo está volando a una velocidad notable. Como suelo decir “el tiempo pasa rápido aunque los días se hagan eternos”. Y así es como con un “día de la marmota” con ligeros cambios de guion van pasando las jornadas. No me quejo, de hecho siento que estoy viviendo una segunda paternidad con más consciencia, más presencia y más disfrute. Quizá la experiencia acumulada y la inicial pretensión de que será la última. En cualquier caso, reitero, la estoy gozando, intentando capturar cada momento que comparto con mi hija y mi hijo.

    Debo explicar, con orgullo y alegría, que recientemente he retomado el hábito y el gusto por la lectura. A partir de escuchar, por enésima vez, el relato “El barril de amontillado” del ilustremente oscuro Edgar Allan Poe me decidí a releer relatos de H.P. Lovecraft (y de Poe, cómo es lógico). Comencé, como no podía ser de otra manera, con el magnífico “La llamada de Cthulhu” y seguí con “El color surgido del espacio”. Lecturas breves, aunque densas y con un estilo muy particular que caracteriza lo Lovecraftiano. A esos le siguió “El modelo Pickman”, que continuó calando peligrosa y profundamente en mi psique.

    Decidí hacer un alto en las lecturas de Lovecraft por una recomendación de un buen amigo mío. Éste me recomendó un relato breve de Philip K. Dick llamado “Autor, autor”. Lo devoré con bastante ansia e interés y quedé muy satisfecho tanto con la narrativa como con la temática del mismo. Con la auto-promesa de leer alguna obra más de K. Dick, regresé a la lectura de otra obra del autor de los mitos. En estos momentos ando enfrascado, y enganchado, a la lectura de “El caso de Charles Dexter Ward”. Que aunque inicialmente amenazaba con saturarme con el estilo indescriptible de Lovecraft y con su siempre alusión a lo incomprensible, lo inenarrable y lo que no debería ser dicho, explicado, visto o contactado; consiguió ir acrecentando mi interés por la trama de la historia y ahora me hallo a ella enganchado.

    En relación a eso, vienen a mi mente una gran cantidad de cosas que me gustaría hacer o retomar. Por ejemplo, continuar con la historia de rol en solitario que inicié con el sistema de Trey. Ahora que ya cuento con unos dados específicos para tal fin, de una belleza remarcable, me gustaría poder encontrar algún espacio en la noche en el que ponerme música inquietante y lanzar al bueno de Michael Miller a la búsqueda y ayuda de su amigo desaparecido. Otra cosa que me gustaría hacer sería comenzar un juego epistolar con aquellos de mis sobrinos que se presten a ello. Sería cuestión de enviar una misiva a cada uno con instrucciones y la primera carta del juego para iniciar tal entretenimiento. Para ese fin cuento con el gran juego “De profundis, cartas desde el abismo” que hace más de veinte años jugué por primera y última vez. Otro divertimento ya olvidado que me gustaría retomar es el de escribir. Con suma facilidad me visitan ideas e imágenes que con poco esfuerzo se convierten en narraciones. Debería aprovechar esa capacidad para escribir historias. Quién sabe, quizá podría hasta retomar, revisar y terminar la novela que comencé hace ya más de veinte años.

    Sin duda Lovecraft está despertando en mí todo un amor literario y un deseo de escribir que hacía años que no experimentaba. Será cuestión de tiempo ver si esas semillas horrendas plantadas por el inmortal autor de Providence germinarán en múltiples empresas y obras que pueda disfrutar y compartir por aquí y otros medios. Se despide este aprendiz de escritor de lo oscuro.

  • Vuelta al trabajo post-semana-santa

    Más de un mes sin publicar absolutamente nada. La bipaternidad está golpeando fuerte y no he podido encontrar antes el espacio mental o físico para poder publicar algo. Han pasado muchas cosas en este mes y a nivel laboral no estoy en un momento tranquilo. Siento que se me está mirando con lupa por la reducción de jornada y cada día es algún desaire que intento no tomarme en serio. No debo perder nunca de vista mi condición de funcionario y debo creerme en la posición de estar tranquilo para ir haciendo mi trabajo a pesar de que me quieran hacer sentir hostigado. La semana santa ya ha pasado y lo ha hecho sin ninguna pompa. Nos ha dejado algunos momentos bonitos en familia pero ninguno relacionado con un viaje que pueda quedar grabado en la memoria. Hoy la vuelta ha sido bastante dura, pesada, como después de un largo periodo vacacional. Me ha sonado demasiado a cuando tuve que volver del permiso de paternidad: con mucha resistencia a tenerme que incorporar de nuevo.

    Siento no tener gran cosa a comunicar y mucho menos nada positivo (más allá de lo bien que he estado sin trabajar y en familia). Han quedado muchas cosas pendientes que quería hacer estos días, cosas de la casa, cosas mías… pero no he sabido darle prioridad. Al final el día a día nos come y el desgaste por cuidar de dos criaturas es grande. Nada de impresora 3D, nada del curso de piano, nada de videojuegos… al menos puedo decir que estoy leyendo más… le estoy dando caña a Lovecraft y ya me he leído un par de relatos, ahora estoy con “El modelo Pickman” y me gustaría volverme a leer el Hobbit cuando me canse de Lovecraft (que quizá no tardo). También he comenzado a beber de tanto en tanto una copa de vino con la cena. Nada preocupante, creo que es un placer de adulto que necesito explotar ahora mismo, siempre desde la máxima responsabilidad. También intenté ver el primer capítulo de la segunda temporada de Gen-V y de Los anillos de poder… me cuesta dedicar tiempo a ver series y luego sentirme bien. Ahora mismo siento que es una soberana pérdida de tiempo y que podría aprovechar ese tiempo para hacer otras cosas que me hagan avanzar más.

    En fin, publico esto sin demasiada elaboración con la intención de retomar el blog. Pero la verdad es que no tengo muchas ganas (ni fuerzas) de explayarme más. Muchos ánimos para la semana, o el mes, quién sabe.

  • Vuelta al trabajo, conciliando y con ganas de imprimir en 3D

    Vuelta al trabajo, conciliando y con ganas de imprimir en 3D

    Iniciamos marzo y yo ya hace una semana que estoy trabajando. Volví con reducción de jornada, aunque tuve unos cuantos problemas a la hora de que me la concedieran. La semana pasada fue bastante estresante y tuve mis más y mis menos pero hoy, martes, ya me siento bastante mejor y creo que a partir de aquí será ir haciendo.

    He elegido la reducción de jornada, a pesar del recorte importe en mi salario, para poder mantener una buena presencia en la crianza de mi hija y mi hijo. De esta manera podré seguir llevándola a la nueve de la mañana y a las tres de la tarde al cole. No es la opción más popular y la gente te dará mil excusas: no tenía más opciones, necesitaba recuperar mi carrera profesional, no puedo permitirme dejar de ganar X. Pero yo creo que siempre hay opción, aunque la opción sea renunciar a ganar dinero, ajustarse el cinturón de gastos y estar presente en la crianza a costa de tiempo para mí. No entiendo la paternidad de otra manera.

    Por lo demás voy haciendo, tengo cosas empezadas con la impresora 3D (ayer se arruinó una impresión) y estoy usándola bastante. Terminé el proyecto del reloj y aunque para mí ha quedado con algunos fallos la verdad es que estoy satisfecho con el resultado. He flipado con lo difícil que es trabajar con piezas tan pequeñas y delicadas… es por eso que no ha quedado tan allá, por haber tenido que montar y desmontar varias veces.

    Otro lío que tengo ahora es con mi servidor de Immich en Yunohost (como un símil a Google fotos autoalojado). Resulta que ahora piden 5Gb de RAM para funcionar y mi Orange Pi tiene 4Gb. Hasta ahora parece que pude solucionar el problema con la memoria virtual pero ayer intenté actualizar y la instalación no se hizo. Tendré que dedicarle un rato a ver si lo puedo restaurar y luego actualizar.

    Todo esto parece que me está dando pistas de que debería pasarme a un equipo más potente y con más RAM como un mini-PC… bueno, es algo a valorar este año.

    Por lo demás poca cosa. No tengo la cabeza para grandes reflexiones, solamente quería escribir algo por ir moviendo un poco el blog. Muchos ánimos con la semana.

  • El permiso está llegando a su fin y retomo la impresión 3d

    El permiso está llegando a su fin y retomo la impresión 3d

    Vuelven a pasar dos semanas antes de un nuevo post. Tiempo de ponerme he tenido, siempre tengo el mismo tiempo. La cuestión es que he dedicado mi tiempo a otras cosas. Más de una vez he pensado en escribir pero se hacía tarde, no estaba solo, y finalmente terminaba por irme a dormir. Hoy aún no son las once de la noche, soy el único en casa que no está dormido y escribo con el portátil del trabajo en un documento de Onlyoffice en mi servidor mientras escucho el álbum “Solipsism Redux” de Joep Beving. Estoy cerca de que finalicen estas 17 semanas de paréntesis laboral, dedicación exclusiva a mi familia y a mi hogar. Ha sido (está siendo) un tiempo muy feliz, muy duro pero feliz. Tanto que desearía que siguiera así por siempre, no tener que trabajar y poderme dedicar a elles de manera exclusiva (y a mí). Pero en el mundo en el que vivimos y en la vida que hemos construido no podemos hacerlo. Podríamos por un tiempo limitado, a costa de dilapidar unos ahorros que seguramente necesitaremos más adelante. Por lo que me toca regresar a trabajar. Eso sí, esta vez las cosas han cambiado, ya no estoy temporal y ahora, esta vez, soy funcionario por lo que decido volver con una reducción de jornada considerable para poder seguir disfrutando de estar presente con mi hija y mi hijo en momentos que la jornada completa no me hubiera permitido estar. Podre llevarla y recogerla tres de las cuatro veces del día y no tendré que trabajar ninguna tarde. Soy un privilegiado, lo sé y a nivel económico nos apañaremos, no tengo duda. Tanto es así que me planteo estar con la reducción todo el tiempo que sea posible. Pero me estoy adelantando, de momento voy a comenzar así y a ver cómo va. Incluso podría darse el caso de querer reducir al mínimo del 50%, pero eso ya tendría una afectación económica todavía más considerable.

    Han pasado muchas cosas estas semanas que no escrito, mi cumpleaños me regaló momentos muy bonitos y regalos muy especiales. He vuelto a imprimir con la impresora, estoy haciendo bastantes cosas. Impresiones largas y grandes, cosas que con la Ender3 no me atrevía a hacer o me parecía que tardaban demasiado. Justo hoy he comenzado el proyecto del reloj impreso en 3D y la caja del reloj y la parte principal de la pulsera han salido espectaculares. La Neptune 4 Plus tiene un ventilador de capa impresionante, como una cortina de aire que me ha permitido imprimir partes en voladizo y agujeros sin tener que poner soportes. Esta semana, además, tengo la impresión de que me van a llegar las partes del reloj que he tenido que comprar para el proyecto (movimiento, agujas y vidrio). Por lo que es posible que la semana que viene ya lo pueda estrenar. En fin, me voy a dormir puesto que ya son las once de la noche y mañana hay que madrugar para llevar a la peque al cole. Quizá cuando vuelva al trabajo tenga más momentos de estar solo con el ordenador que me permitan volver a escribir con más asiduidad. Echaba de menos escribir en el teclado. Un abrazo y cuidaos mucho.