Pues aquí estoy, mañana es viernes y otra semana que va a llegar a su fin. El martes hice algo que no esperaba que fuese hacer. Hace unas semanas publicaba que me siento en un proceso de reflexión interna. I todo creo que vino a raíz de tener que vaciar mi casa de origen de todas las pertenencias mías que quedaban allí. Entre esas pertenencias había la correspondencia que mantuve de adolescente con personas que para mí fueron importantes. Pues el hecho de volver a entrar en contacto con aquellas cartas y asomarme a los recuerdos que evocaron me tocó bastante a dentro.
Ahora pienso que quizá tuve algo parecido a una crisis de los cuarenta anticipada. Porque al recordar mi yo de adolescente me di cuenta de que he cambiado tanto que poco o nada tengo que ver con esa persona. En algunos aspectos pienso que el cambio a sido a mejor pero en otros no lo tengo tan claro. Me pregunté también por qué no mantenía el contacto con ninguna de aquellas personas si en aquel momento significaron tanto para mí. ¿Cómo es posible que se pueda diluir con tanta facilidad una relación tan estrecha y profunda? Dicen que el tiempo todo lo cura, pero en realidad lo que hace el tiempo es diluirlo todo. Por ejemplo, creo que con una de esas personas me comuniqué por última vez hace 25 años y me sorprende la facilidad con la que pasó de todo a nada.
Empezaba el texto diciendo que el martes hice algo que no esperaba que fuese a hacer. Me puse en contacto con cuatro de esas personas que hacía años con las que no hablaba. En parte quería volver a saber de ellas y en parte quería que volvieran a saber de mí. Tres de esas personas me contestaron algo más que una frase vacía y he retomado el contacto por whatsapp (no tenía ni sus teléfonos porque eran de la época anterior a la mensajería móvil).
Me siento contento y animado por volver a estar en contacto con esas personas. La vida ha pasado para todas y realmente no podía imaginar lo que estarían haciendo ahora en la edad adulta. Algo obvio porque tampoco me hubiese podido imaginar lo que yo estoy haciendo en mi vida adulta. Pero por las respuestas que me dieron y por la manera en la han reaccionado a mi mensaje me doy cuenta de que siguen siendo personas que merece la pena volver a tener «cerca». Intentaré ir hablando con ellas de tanto en tanto y quién sabe si algún día volveremos a vernos en persona. De momento me siento un poco más en paz con aquello que desenterré hace unas semanas al releer algunas de aquellas cartas.
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