Vuelven a pasar dos semanas antes de un nuevo post. Tiempo de ponerme he tenido, siempre tengo el mismo tiempo. La cuestión es que he dedicado mi tiempo a otras cosas. Más de una vez he pensado en escribir pero se hacía tarde, no estaba solo, y finalmente terminaba por irme a dormir. Hoy aún no son las once de la noche, soy el único en casa que no está dormido y escribo con el portátil del trabajo en un documento de Onlyoffice en mi servidor mientras escucho el álbum “Solipsism Redux” de Joep Beving. Estoy cerca de que finalicen estas 17 semanas de paréntesis laboral, dedicación exclusiva a mi familia y a mi hogar. Ha sido (está siendo) un tiempo muy feliz, muy duro pero feliz. Tanto que desearía que siguiera así por siempre, no tener que trabajar y poderme dedicar a elles de manera exclusiva (y a mí). Pero en el mundo en el que vivimos y en la vida que hemos construido no podemos hacerlo. Podríamos por un tiempo limitado, a costa de dilapidar unos ahorros que seguramente necesitaremos más adelante. Por lo que me toca regresar a trabajar. Eso sí, esta vez las cosas han cambiado, ya no estoy temporal y ahora, esta vez, soy funcionario por lo que decido volver con una reducción de jornada considerable para poder seguir disfrutando de estar presente con mi hija y mi hijo en momentos que la jornada completa no me hubiera permitido estar. Podre llevarla y recogerla tres de las cuatro veces del día y no tendré que trabajar ninguna tarde. Soy un privilegiado, lo sé y a nivel económico nos apañaremos, no tengo duda. Tanto es así que me planteo estar con la reducción todo el tiempo que sea posible. Pero me estoy adelantando, de momento voy a comenzar así y a ver cómo va. Incluso podría darse el caso de querer reducir al mínimo del 50%, pero eso ya tendría una afectación económica todavía más considerable.
Han pasado muchas cosas estas semanas que no escrito, mi cumpleaños me regaló momentos muy bonitos y regalos muy especiales. He vuelto a imprimir con la impresora, estoy haciendo bastantes cosas. Impresiones largas y grandes, cosas que con la Ender3 no me atrevía a hacer o me parecía que tardaban demasiado. Justo hoy he comenzado el proyecto del reloj impreso en 3D y la caja del reloj y la parte principal de la pulsera han salido espectaculares. La Neptune 4 Plus tiene un ventilador de capa impresionante, como una cortina de aire que me ha permitido imprimir partes en voladizo y agujeros sin tener que poner soportes. Esta semana, además, tengo la impresión de que me van a llegar las partes del reloj que he tenido que comprar para el proyecto (movimiento, agujas y vidrio). Por lo que es posible que la semana que viene ya lo pueda estrenar. En fin, me voy a dormir puesto que ya son las once de la noche y mañana hay que madrugar para llevar a la peque al cole. Quizá cuando vuelva al trabajo tenga más momentos de estar solo con el ordenador que me permitan volver a escribir con más asiduidad. Echaba de menos escribir en el teclado. Un abrazo y cuidaos mucho.

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