Hemos ya entrado en junio y con él el último mes que trabajo antes de vacaciones. Bueno, en realidad trabajaré la primera semana de julio pero como la semana de San Juan me la cojo libre en sí solamente me queda un mes. Se me está pasando este medio año bastante volando. Esa fugacidad todavía la veo más patente en mi hijo pequeño, que ya gatea y no para de querer ponerse de pie donde puede, con apenas 7 meses y medio. Estoy disfrutando muchísimo de esta bipaternidad, con la polaridad de cuidados y dedicación que supone tener una primera con 5 años y un bebe de unos meses. Tengo la suerte de permitirme trabajar menos y pasar más tiempo con uno y otra. Me espera un verano totalmente dedicado a la familia, a mis peques y a mi mujer. Tenemos algunas salidas programadas y tenemos que planificar alguna más. Pero en cualquier caso no volveré a trabajar hasta septiembre, todo un lujo.
En el día a día vamos haciendo, absorbidos por el caos diario y la incapacidad de mantener el orden y la limpieza. Hacemos lo que podemos, sin duda, pero necesito hacer más. Espero que estas vacaciones pueda encontrar la manera de mejorar las rutinas y poder dedicar más tiempo a todas esas cosas que he tenido que tener aparcadas tanto tiempo. Y ya que pido, encontrar también la manera de mejorar los procesos y las rutinas para reducir el desorden, el descontrol y, por extensión, el malestar.
En fin, solo quería hacer una pequeña entrada por si más adelante no tengo tiempo ganas de compartir nada más.
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